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miércoles, 30 de junio de 2010

Episodio 7 - 'El Grupo'

Muy buenas a todos.
¿Qué tal? Espero que bien y perdonen la tardanza. Al fin parece que voy a tener más tiempo para lo que quiero. ^^
(la tienda ya está creada, de momento no daré muchas más vueltas, la inspiración no se me acaba aunque hasta ahora tardé en poner el tan esperado (o no) episodio)
Espero ir más fluidamente ahora. Aparte tengo pendiente mostraros fotos de las novelas y otras cosas que tengo pensado. ^^

No os entretengo más. Os dejo con el episodio. (éste se me hizo más corto en comparación con los 2 anteriores.)

{Mount Demuro}



"–¡Vamos al monte Demuro! –dijo Tsuyo firmemente y preparada para partir mientras los otros tres, Ale, Taiki y Fuji, se sorprendieron.
–Iya…
–¿Al monte Demuro?
–¿Por qué? –Kira siguió a Fuji con un maullido.
–Bueno, veréis. –Tsuyo enseñó la nota que le entregó su hermana ya hacía un mes atrás explicando lo que en ella contenía agregando además que tras saber las injusticias que le contó la periodista Yenire, decidió que se tendría que hacer algo.
–¿Qué? ¿”Grupo”? Eso me huele a chamusquina… –mencionaba pensativo y algo preocupado Taiki.
–Chamusquina dice abe. Pues es cierto que no tenemos a dónde ir y no sabemos qué hacer… Yo voto por ir al monte Demuro. Desde luego, tras lo sucedio últimamente, no podría tener una vida normal y menos sabiendo que me buscan…
–También es verdad… Y teniendo en cuenta que Saya estaba con ellos… quizás nos puedan desvelar algunas cosas… Pero que conste que sólo accedo para resolver dudas. –a Taiki seguía sin gustarle demasiado la idea.
–Muchas gracias. –Tsuyo sonreía y así todos se prepararon para partir.

Salieron de aquella casa en ruinas; Ale prestó atención a Fuji.
–Iya, antes de despedirnos, gracias por too lo que has hecho. Representas a jierro abe.
–¿Hm, despedirnos? ¿Acaso me estás echando? –decía Fuji sonriendo con picardía mientras Tsuyo y Taiki miraban la escena.
–Qué dices, jaja. No es para echarte, iya. Te recuerdo que viniste a Galyen para buscar a una persona y ya nos has ayudao suficiente abe.
–Ui, esa persona puede esperar, además que no es fácil dar con ella. Sin embargo creo que será más fructífero ir con vosotros y ayudar en lo que pueda. Y aunque no necesitarais de mi ayuda, os he cogido aprecio. –decía Fuji marchando. – Así que vamos.
–Cierto es que toda compañía es amena.
Todos tiraron adelante camino hacia el monte Demuro. Fuji iba en cabeza.
–Vaya Fuji, parece que te conozcas bastante estas tierras. –comentó Tsuyo.
–Bueno, creo que es más bien por deformación profesional. Soy ninja que busca una persona, tengo que recopilar información para poder hallarla, sólo que hasta ahora fue sin éxito…
–¿Ninja? ¿Qué demonios es eso? Nunca he oído algo así… –Taiki miraba extraño a Fuji a lo que Ale añadió.
–Yo también me quedé igual abe…
–Jaja. Bueno, os lo definiré por encima. Ninja, llamados también como shinobi, somos un grupo de guerreros, bueno, también nos califican como mercenarios. Y estamos entrenados en formas… digamos que “poco elegantes” como el asesinato, espionaje, sabotaje, reconocimiento y guerra de guerrillas. Aunque si os sirve de algo, poca cosa he podido hacer yo de eso.
–¿Si no? Jaja, qué grande. ¿Y esa cosa enorme que llevas a la espalda? Siempre se me olvida preguntarte abe.
–Oh, esto… Se le llama shuriken, es una estrella ninja. Normalmente son pequeños, pero este es especial. Oh, y sirven como armas.
–¡¿Armas?! ¡Un momento! –Ale subió ligeramente su tono de voz. – Nunca te he visto usarlo… ¿Para qué lo tienes? ¡¿Por qué no lo usaste contra los bandidos en el castillo?!
–No te enojes aunque te entiendo. Pero ya he dicho que esto es especial. Algo complicado de explicar.
–… Está bien… además no sirve de nada darle vueltas a eso…
Tsuyo y Taiki se sentían muy desconcertados.
–Oye Ale, a todo esto no sabemos con exactitud cómo os conocisteis vosotros dos…– decía ella.
–Sí, ni lo que pasó con pelos y señales. Vaya un mes hemos pasado… – decía él.
–Jaja, vale, vale. Os lo cuento mientras caminamos. –a la vez que se acercaban más al monte Demuro, Ale les puso al día.

Mantuvieron un buen ritmo y al tercer día recién entrada la tarde, llegaron al pie del monte Demuro.
–Escuchad… No quiero parecer pesimista… –decía Taiki. – Pero esto no es un monte precisamente pequeño… ¿cómo vamos a saber dónde está ese “grupo”? Dudo que esté a la vista de cualquiera…
–Es verdad, iyo… Pero tenemos que movernos.
–Aguardad chicos, mi gata Kira podrá ayudarnos. –Fuji parecía muy contenta y bajó de su cabeza a su gata. – Kira, llévanos a donde haya más gente ¿sí? –Kira maulló, se giró mirando al monte y empezó a marchar.
–Nunca he visto un gato tan obediente… parece un perro… Has debido adiestrarla muy bien… –comentaba Tsuyo.
–Jajaja, más o menos. Sabe que cuando le pido algo luego tiene su recompensa. Esa parte interesada de los gatos no se la quita nadie.
Todos rieron y partieron monte arriba sin perder de vista a Kira. Fueron arrastrados por todo tipo de caminos llenos de rocas, arbustos puramente salvajes con púas, pequeños riachuelos y grandes lodos.
–Iya… tu gata no tenía mejores sitios por los que guiarnos…
–Jaja, no ha sido entrenada para ser una “señorita”.

Pronto llegó el atardecer y Kira se detuvo en seco. Todos detuvieron su paso mirando al felino que de repente empezó a bufar con rabia teniendo delante sólo arbustos y árboles.
–¡¿Qué le pasa?!
–Cuidad, chicos. Cuando un animal actúa así es porque pasa o pasará algo.
Todos prepararon sus armas al mismo tiempo que Kira se volvía a subir sobre la cabeza de Fuji. Acto seguido Ale alertó a todos al ver en medio de los arbustos una pequeña luz muy sospechosa.
–¡¡Apartaos!!
Aquella luz avanzó vertiginosamente hacia ellos pudiéndose identificar como una gran llamarada. A Ale le dio tiempo para saltar y esconderse tras unos árboles de la derecha. Fuji fue tras unos matorrales a su izquierda. Tsuyo apenas le dio tiempo a reaccionar y del susto cayó al suelo mientras Taiki consiguió retroceder al mismo tiempo que se cubría la cara con sus brazos. Cuando la llama empezó a amainar, Taiki apartó sus brazos y vio cómo una figura salía del fuego por lo alto cargando su cuerpo contra él. Sólo le dio tiempo de cogerle mientras por el impacto cayó y fue pendiente abajo.
–¡¡Taiki!! –Ale quiso ir a su rescate pero tras dar un paso notó algo a sus espaldas y le dio tiempo a esquivar un ataque sorpresa.
Volvió la mirada y de nuevo tuvo que esquivar otro ataque. Desenvainó deteniéndole justo a tiempo. Su katana se estaba enfrentando con otra llevada por un chico joven de pelos castaños y lisos con ojos azules oscuros que no cesaba de sonreír.
Kira volvió a bufar salvando así a Fuji de un hombre enmascarado que fue a agredirla y también desenvainó.
Tsuyo miró por todos lados sin ver a ninguno de sus amigos.
–Jojo… Mira qué tenemos por aquí. ¿Te han dejado sola? –del mismo lugar procedente de la llamarada, salió un hombre que se plantó delante de Tsuyo. Ésta logró reconocer la persona.
–Pero… Pero si tú eres…

Cuando Taiki dejó de rodar pendiente abajo, la figura que había cogido se separó de un salto, manteniendo la distancia:
–¡¡Maldito criajo!! ¡Cómo coges con tanta fuerza! –Taiki se levantó apurado y observó a la persona. Se trataba de un hombre bajo y delgado; sus pelos rojizos estaban peinados mirando hacia arriba y sus grandes ojos mostraban un iris bastante pequeño en relación. Sus ropas eran bastante anchas pero no era un impedimento para su agilidad.
–¡¡Ah, es culpa tuya, enano!!
–¡¡A mí no me llames enano!! ¡TOMA! –con rabia por lo que dijo, lanzó a Taiki lo que parecían ser unos dardos. Él logró detenerlos gracias a su lanza pero su contrincante tomó la postura de lanzarle dardos desde diferentes puntos hasta poder acabar con él.
Iba muy rápido saltando de un lado a otro mientras atacaba a Taiki que apenas le daba tiempo y acababa recibiendo varias heridas superficiales.

–¡¿Quién eres?!
–Será mejor que no hables si no quieres perder tu vida.
El chico con gran ímpetu se abalanzaba contra Ale, que mantenía una postura defensiva, sin dejarle mediar palabra. Pronto se le acabó su paciencia al ver que ese chico no parecía querer entablar el asunto con una conversación. Luchaba como si algo o alguien le hubiese dado una orden, una obligación. Ale empezó a responder a sus ofensivos ataques con la misma medicina. Ambos se percataron que no luchaban con un simple rival; ambos tenían una buena base y sus técnicas bien trabajadas y efectivas. Un paso en falso podría llegar a ser un trágico final para uno de los dos.
Lograron hacerse un rasguño en el brazo al mismo tiempo. Se detuvieron, mirándose fríamente. El chico que mantenía todo el rato una sonrisa, sonrió todavía más a lo que Ale respondió con otra sonrisa. Se separaron dejando una buena distancia y tras unos segundos volvieron a cargar uno contra el otro.
“– Es muy bueno.” –pensaron ambos mientras no cesaba de escucharse el sonido de las katanas chocar.

Fuji se estaba enfrentando al hombre enmascarado, misterioso no sólo por no mostrar su rostro sino por la serie de técnicas que usaba que a Fuji le recordaba mucho a un ninja tal cómo desaparecía y aparecía en otro lugar, su manera de ‘ocultarse en las sombras’ y salir de repente para atacar. Sorpresa para ella es que aquel hombre usaba como arma garras en ambas manos por lo que si detenía una de ellas con su katana, quedaba desprotegida para el ataque que le seguía con la otra. Tuvo que ayudarse de sus shuriken y kunai para coger algo de ventaja; veía más factible el ataque a distancia. Sin embargo con la habilidad de ese hombre, no le dejaba con facilidad que así fuera.
Fuji quedó bastante herida del brazo izquierdo; respiraba con dificultad. El hombre se puso al descubierto unos metros delante de ella.
–No te saldrás con la tuya… –el hombre sin decir nada volvió a prepararse y corrió hacia Fuji que le imitó.
Cuando el enmascarado iba a lanzar su ataque no se esperó en absoluto que Kira saltara hacia él poniéndose delante de su cara tapándole la vista.
–¡¡Bicho, sal de aquí!!
Se sacó de encima a la gata, momento en el que vio cómo Fuji dirigía la katana a sus piernas. A pesar de llegar a retroceder, éste recibió una profunda herida en la parte de arriba de ambas piernas.

–¡Pero si tu eres el del espectáculo de Ohm’kya! –decía Tsuyo sorprendida y algo alegre. Se levantó. – ¿Te acuerdas de mí?
–No. Veo muchas caras en situaciones así y no suelo quedarme con ellas. –a Tsuyo le desapareció la sonrisa en menos de un segundo. – De todos modos si te gustó mi espectáculo, ten, uno especial para ti en primera persona.
Aquel gran hombre empezó a echar fuego a Tsuyo que intentaba esquivar a toda costa.
–No corras pequeña rata, no podrás huir, jaja.
–¡Yo sólo quiero hablar con vosotros!
Sin hacerle caso alguno seguía echando fuego a todos lados por dónde veía moverse Tsuyo. Llegó a alcanzarla y enseguida se tumbó en el suelo dando vueltas en él a la vez que la vegetación cercana se empezó a ver afectada por la imprudencia de aquel hombre.
–¡¡Animal, que lo quemas todo!! –Tsuyo se levantó de nuevo; sólo llevaba algunas quemaduras en la ropa.
–¡Vaya, es cierto eso de que es difícil deshacerse de las ratas! –otra llamarada se dirigía hacia Tsuyo que parecía molesta.
–¡Ya basta! –empezó a girar su bastón lo más rápido que podía para detener las llamas. Consiguieron pasarle un poco, quemándole parte de las manos, dañando las puntas del pelo. Aún así resistió hasta que el hombre cesó de echar fuego viendo en el mismo lugar y como si nada a Tsuyo.
–¡¿Có-cómo es posible?! –no podía creerse que una chica tan joven fuera capaz de detener sus llamas pero menos aún que su bastón no se prendiera en ningún momento. “– ¡¿De qué está hecho?!”
En aquel instante, Tsuyo aprovechó para saltar hacia él alzando su bastón.
–¡Dije que quería hablar con vosotros! –levantó la voz mientras asestaba un buen golpe al hombre en medio de su rostro haciendo así que se mareara y cayera al suelo.
Enseguida Tsuyo se puso de pie sobre él que poco a poco fue despertando. Al abrir los ojos vio cómo ella, apuntándole con su bastón, dijo:
–Por favor, es importante para mí. Os vi a ti y a un hombre enmascarado con mi hermana Saya. Sé que tenéis que ver con lo que ella estaba haciendo.
–… ¿Saya? … ¿Ella es tu hermana? Hum…
Tsuyo, al verle tranquilizado, se quitó de encima y se recobró.
–Por cierto… ¿no huele a quemado? –comentó Tsuyo oliendo mientras miraba al hombre que parecía extrañado.
Pronto cayeron en la cuenta:
– ¡¡Que se está quemando todo!! ¡¡Tenemos que apagarlo!! ¡¡Avisemos a los chicos!!


Taiki estaba ya exhausto y miraba por todos lados intentando localizar a su contrincante que reía gustoso escondido:
–Jajaja. Ahora ya no me dices lo mismo de antes ¿eh?
–¿Eh? –Taiki arqueaba una ceja. – Que me estés dando una paliza no quita que seas un enano…
–Grrr… Te comerás esas palabras. –siguió con su ataque sin que nuestro joven Goei pudiera hacer nada.
“– ¿De qué modo podría alcanzarle? Cuando más puedo localizarle es en el momento del salto…”
Se quedó observando detenidamente siempre que lo veía saltar y finalmente en uno de esos saltos, le lanzó su lanza. Le pilló por sorpresa y sin poder esquivarlo, fue herido y cayó al suelo. Mientras caía, Taiki corrió haciéndose con su lanza; cuando el pelirrojo aterrizó, él aprovechó para plantarla en el suelo estando entre sus tridentes, la cabeza del hombre que en esos momentos tenía los ojos muy abiertos y asustados.
Se miraban sin decir nada, estando nerviosos intentándose tranquilizar. Nada les hacía mover, sólo el grito de Tsuyo y el gran hombre lograron hacer que reaccionaran.
–¡¡Chicoooos, veniiiid!!
–¿Pero qué…? –tanto él como el pelirrojo dirigieron su mirada por donde cayeron viendo cómo estaba todo prendiéndose fuego. – ¡¡AH!!
–¡¡Será posible!! ¡Ya está ese gordo haciendo de las suyas otra vez!
Sin dudarlo, marcharon hacia arriba.

Ale y el chico seguían combatiendo. Estaban agotados y con mucho calor en sus cuerpos a causa de las llamas que tenían no muy lejos de allí. Pero estaban tan centrados que no se percataron de su entorno. Tenían los ojos fijados en el otro y sus sentidos muy puestos, notando cómo caían las gotas de sudor. Nada les detuvo hasta que escucharon a sus amigos gritar.
Ambos pararon en seco teniendo la katana puesta en el cuello del otro.

Fuji y el enmascarado se abalanzaron con mucho ímpetu a la vez que gritaban; parecía que ese iba a ser el golpe final. Cuando estaban a punto de darse, escucharon los gritos de sus amigos y también pararon en seco estando a pocos centímetros de darse.


Tsuyo y el gran hombre intentaban como podían apagar el fuego. Al poco llegaron Taiki y el pelirrojo.
–¡¡Serás idiota!! ¡¡Ten más cuidado!! –le regañaba el pelirrojo.
Los cuatro hacían lo que podían para reducir las llamas hasta que éstas empezaron a amainar con agua que Tsuyo y Taiki no sabían de dónde salía.
–¡¡Iyos ¿cómo estáis?!! –Ale asomó apurado hacia ellos que respondieron al unísono.
–Oh, genial. –éste se rió por la respuesta que dieron al ver que físicamente parecía todo lo contrario.
–Por cierto… ¿alguien sabe cómo se ha apagado el fuego? –preguntó Taiki totalmente desconcertado.
–Al parecer ha sido obra de él. –Ale señaló la dirección por la que vino y los chicos miraron.
El mismo chico que luchó contra Ale apareció sin que nada ni nadie le quitase la sonrisa del rostro. Se dirigió al hombre causante de las llamas.
–Pero hombre, cuando te decimos que no juegues con fuego es por algo.
–Lo sé, lo sé… –le respondía rascándose la cabeza. – Sólo cumplía con mi deber, jeje…
Acto seguido vinieron Fuji y el enmascarado con mucha más mala pinta que el resto. Todos se quedaron mirando atónitos.
–Vaya pelea más salvaje habéis tenio abe.
Ninguno de los dos comentó nada, la única respuesta que recibieron fue un maullido de Kira que ella sí parecía ser la única que no le pasó nada de nada.
–Suerte que aquí tenemos a nuestro compadre que nos puede curar con su runa. –dijo el gran hombre orgulloso.
–Quietos, no os aprovechéis tanto, no sea que me agotéis. –comentó el chico algo tímido mientras Tsuyo y Taiki le miraban pensando sobre que él también tenía una runa.

Todos los amigos se reunieron cada bando por un lado.
–¿Y bien? Gordito ¿nos has interrumpido sólo por el desastre que has hecho? –el pelirrojo parecía muy mosqueado.
–Eso estaba pensando yo… –decía el enmascarado.
Mientras, Tsuyo, Taiki, Ale y Fuji estaban quietos observando.
–¿Y qué hacemos aquí esperando? Hasta hace nada nos peleábamos a muerte con ellos… –Taiki les miraba con desconfianza.
–He conseguido que el pirómano me escuche.
–¿Sí? A ver qué dicen que ya mi’mo se hace de noche abe.

–Bueno, en realidad lo más importante son estos chicos, la chica más pequeña dice ser hermana de Saya. –sus tres amigos se sorprendieron.
–No fastidies. –comentó el pelirrojo. – Entonces ha sido una buena metedura de pata…
Los cuatro se dirigieron a Tsuyo y los demás.
–¿Es cierto que eres la hermana de Saya? –preguntó algo serio el chico que al saber que era cierto empezó a sonreír mientras se ponía la mano tras la cabeza. – Jaja, vaya, tendréis que perdonarnos tú y tus amigos por este repentino ataque. Entended que estáis muy cerca de nuestra guarida del monte y es raro que alguien caiga por aquí ‘accidentalmente’ ¿sabéis?
Los cuatro se inclinaron haciendo una reverencia mientras pedían perdón. Tsuyo también se inclinó diciendo:
–No pasa nada.
–¡¿No pasa nada?! Tsuyo, no te inclines. –Taiki aún parecía molesto. – ¡Nos atacan porque creen que podríamos ser una amenaza para ellos y si hubieran podido habrían acabado con nosotros! A mí no me sirve un simple perdón. ¿Y si hubiera asomado por aquí una persona inocente que se ha perdido, qué?
–Bueno… Si fuera una simple persona la observaríamos y quizás le enseñaríamos el camino de vuelta, pero dadas las circunstancias de hoy día, ver de repente gente armada, es muy sospechosa. –explicó el chico.
–Eso es… cierto. –Taiki no supo cómo seguir.
–Tranquilo, iyo. Yo estoy de tu lao pero no sirve discutir esto ahora.
–Escucha. –el enmascarado dio un toque al chico. – ¿No deberías pedir pruebas para ver si nos podemos fiar completamente de ellos?
–Jaja, es verdad. –Tsuyo, que les escuchó perfectamente, fue al chico ofreciéndole la nota de Saya.
–Ten, es la nota que me dejó mi hermana antes de morir…
El chico la leyó. Conocía muy bien su letra; sabía que Tsuyo no le estaba engañando.
–Siento mucho lo de tu hermana. –hizo una reverencia. – Dejad que nos presentemos. El bajito es Amibe, el grandullón del fuego es Danka, el de la máscara demoníaca es Haikun y yo soy Steve. Un placer conoceros.
–Oh, pues mi amigo es Taiki, este gran Goei de aquí es Ale, la ninja es Fuji con su gata Kira y yo soy Tsuyo. El placer es nuestro.

Tras las presentaciones, el ambiente pareció calmarse y todos fueron llevados hacia su guarida pues la noche se les había echado encima. Taiki cada vez tenía menos en cuenta lo que había pasado.
La guarida se situaba en lo más profundo de una cueva en lo más alto del monte. Tras recibir los servicios curativos de la runa Agua que llevaba Steve, todos se sintieron mucho más aliviados.
–A propósito ¿por qué habéis decidido ir con nosotros? –les preguntó Haikun.
–Pues porque no teníamos ningún sitio donde ir. Bueno, yo en verdad les acompaño, jeje. –le respondió Fuji y Tsuyo prosiguió.
–A mí me gustaría… Bueno, no sé exactamente qué es lo que hacéis ni cual es vuestro objetivo, nada. Pero tras averiguar ciertas cosas aparte de que no podríamos vivir tranquilamente en este reino, me gustaría unirme a vosotros. Bueno, mis amigos si quieren también.
–No hay mucho qué elegir en verdad, abe.
–Pues con las habilidades que habéis mostrado nos iría muy bien. –comentó Amibe.
–Está bien. Chicos ¿quién le explica a nuestros nuevos miembros qué somos y esas cosas? –preguntó Steve y tanto Amibe como Danka como Haikun, le miraban fijamente. – ¿Yo?
–Sí.
–Eres el más apto para el habla.
–Estoy de acuerdo.
–Vaya, siempre me toca a mí… En fin… –cogió aire. – Somos un grupo en pocas palabras para impedir que el reino se haga con poder y lo use a su antojo como aquel malvado rey que cuenta la historia. El hombre fundador del grupo, y antiguo amigo de nuestro fallecido Rey Thoelm VII, lo creó al ver que el reino de Galyen no iba muy bien y tras ver que muchos humanos, incluso dentro de la familia real, sin que Borja sea el primero de ellos, buscaban siempre más poder para ‘arreglar’ las cosas o ‘mejorar’ la situación de dicho reino, decidió poder encontrar esas runas verdaderas antes de que nadie más lo hiciera. Puesto que con él sólo no se bastaba para todo lo que quería, y quiere, hacer, se encargó de buscar a más gente que no viera bien cómo estaba siendo el reino y o que quisiera ayudar de alguna manera. Aunque es difícil dar con gente fiable al cien por cien. Hace un tiempo descubrimos el paradero de una de las runas pero sorpresa para Amibe, que se encargó de ir, el príncipe sin que lo supiera Su Majestad, había ido también en busca de la runa y se hizo con ella.
–¡¿Qué dices?! –Ale se sobresaltó.
–Así es. Y no creemos que fuera una idea sólo suya. El caso es que nos hicimos con la runa; Haikun, Danka y Saya se encargaban de que al llegar a tierra se hicieran con ella sin ningún problema. Aunque no contamos con dos personas que atacaron la embarcación entera; un hombre y una mujer. Jasón y Alaya. –Tsuyo y Taiki les recordaron enseguida. – No sabemos nada más de ellos salvo que por deducciones tuvieron que ser enviados por alguien que también ansiaba la runa y el único que ha mostrado querer más poder es Borja. Por otro lado, tras que el reino de Galyen diera un cambio radical hace un mes por todo lo sucedido, sin Goei, con más injusticias que ahora nadie combate… Somos el grupo quienes hemos decidido hacernos cargo de esas cosas también ya que somos varios más que hace tiempo.
–Entonces básicamente ayudáis a la gente y hacéis cosas para que ésta pueda vivir en paz. –comentó Taiki.
–Sí, básicamente. Aunque si hace falta en alguna ocasión, se combatirá. En el grupo puede entrar todo tipo de persona, lo importante es que mantenga el ideal que os he mencionado. Lo digo por si reclutarais a alguien que no pelea que no se asuste si se ve en un caso así, así que comentadle. Lo peor de todo es el rey que tenemos ahora… es un tanto… ¿inmaduro?
–Inmaduro se le queda muy corto. –dijeron varios a la vez.
–Jaja, vale, vale. Pues nada más que hablar. ¿Algo que queráis antes de ir a dormir?

En esos momentos sonaron las tripas de nuestros personajes.
–Iyo, cerdo. Dadnos de comer va. Podremos combatir to’ lo que tú quieras, pero no sin el estómago vacío. Abe o no.
–Ah, sí sí. Enseguida. Amibe ¿cuánta comida queda? –Steve se quedó parado al ver tan de cerca y repentinamente a Ale.
–No lo sé, creo que poca… Como mañana nos marchábamos ya, no recogimos más comida para almacenar…
–Bueno, algo es algo.
–¿A dónde os vais? –preguntó Tsuyo.
–Querrás decir, a dónde vamos. Nuestra misión aquí concluye, que era escondernos con la runa un tiempo, sin salir, procurando que nadie viniera queriéndose hacer con ella. Pero mañana partimos, además será una buena ocasión para que conozcáis al jefe.

Todos estaban contentos, todo parecía ir viento en popa. Tras cenar se fueron a dormir y fueron levantados a la misma hora que empezaban a cantar los pájaros. Steve y los demás tenían pensado partir cuanto antes. En el camino hacia el pie del monte Demuro, todos parecían animados y muy despiertos excepto Taiki, que tenía como costumbre levantarse mucho más tarde.
–Pues bien. Será mejor que a partir de ahora nos dividamos en grupos. Es importante que no vean un grupo numeroso y menos si vamos armados. –explicaba Steve. – Debemos ir a Boskatj, pero antes haremos una parada en Lim’nijwe. Nos reuniremos en una de las calles que nosotros conocemos al tercer día por la tarde. Por supuesto si estamos todos será señal de que todo ha ido bien, jaja.
–Pero… Desde aquí hasta Lim’nijwe dudo mucho que demos con mucha gente… ¿seguro que es necesario dividirnos? –decía Taiki.
–Aunque no lo creas, hay muchos ojos que podrían estar puestos ahora en nosotros.
–Está bien, está bien.
–Pues Amibe, quédate con Tsuyo y Taiki. Fuji con Danka y Haikun… Y yo iré con Ale. ¿Qué tal?
–Mientras lleguemos de una pieza a nuestro destino, no importa. –comentó Ale.
–Entonces ¡marchemos ya! ¡Nos vemos dentro de tres días! –Tsuyo empezó a marchar contenta.
–¡Tsuyo, espera! No te des tanta prisa… –Taiki aún tenía el cuerpo dormido.
–Demonios… ¿por qué me toca ir con los chicos más pequeños…?
–¡Escuchad! –Steve alzó la voz. –Si podéis reclutar a alguien, no dudéis en hacerlo.
Todos empezaron a marchar rumbo Lim’nijwe. A su ritmo, a su paso. Podían verse unos a otros los primeros kilómetros, pero poco después, si no eran los obstáculos que había por medio, como rocas o árboles, les diferenciaba el ritmo de cada uno.

Sin poder indagar en el tema de la runa verdadera que en esos momentos el grupo llevaba encima y sin poder preguntar personalmente a Steve por su otra runa; Tsuyo estaba muy impaciente por la de cosas que estaría a punto de descubrir."



miércoles, 9 de junio de 2010

Suikoden en los Sims


Un saludo a todos.

¿Qué tal?

De este apartado ya ni me acordaba. Me vino a la mente hace poco que decidí jugar a los sims a ver qué tal iban en este nuevo Pc (risas).
Al recordar que tenía skins de suikoden para añadirlos a los sims pensé en traéroslo. Estuve buscando un poco hoy por internet a ver si aparecían más skins, pero no hay modo.
Supongo que no hay mucha gente que le guste Suikoden, juegue a los Sims y SEPA HACER SKINS (risas).

Bueno, os dejo aquí los links.

Para los sims 1 hay varios personajes:

Suikoden I y II: Tir, Riou, Futch, Raura, Sierra, Sasuke, Sasarai, Jowy, Luc, Nanami

Suikoden III: Nei, Lucia, Jimba, Flame Hero, Ace, Duke, Hugo, Geddoe, Yuber, Luc, Sasarai, Caesar, Albert, Percival

Suikoden IV y Tactics: Lazlo, Kyril, Ted

Suikoden general: Jeane (V), Viki (III), Leknaat

Espero no dejarme nadie.
Si veis algún personaje que se repite, como Tir, siguen siendo dos skins distintos, hechos por personas distintas. Vosotros vereis cuál os gusta más, jaja.

Suikoden Skins Sims 1

No tengo muchas imágenes, pero aquí os las dejo.



















Y aquí sobre los Sims 2, los cuales hay muchísimos menos. (suspiro)

Sólo tengo de cuatro personajes y todos de Suikoden III
-Luc, Sasarai, Sarah, Yuber.

Pero bueno, algo es algo.

Suikoden Skins Sims 2

















sábado, 5 de junio de 2010

Noticias de la Autora


Buenas tardes a todos.

Sólo venía a notificaros de una pequeña cosa y haceros saber que no he abandonado esto (risas).

No he actualizado este blog tanto como me habría gustado (aunque tengo algún borrador preparado), quitando el tiempo que estoy ocupada con otras cosas, mayormente me ha echado atrás mi antiguo PC con el que no podía trabajar bien. Para quien se lo pregunte, mi PC ya tenía sus ocho años, jaja. Creo que he debido ser una de las muy pocas que aún tenían esa pantalla enorme en su escritorio. Y todos aquellos que me conocen saben que he debido tener mucha paciencia con ese PC.

Ahora tengo otro (muchas gracias por hacerme llegar tal PC, me siento como si de repente hubiera evolucionado al 2010 del s.XXI. (risas)) y espero poder trabajar más y mejor sobre todo lo que tengo pensado, en especial para este blog.

No venía sólo a comentaros sobre esto. Sino también para haceros saber que en breve tendré en mis manos las novelas de Suikoden I y II, venidas directamente desde Japón; y como ahora con este PC tengo pensado continuar con la traducción de Suikogaiden que empecé hace tiempo; voy a poner una encuesta sobre si queréis que traduzca las novelas. Me gustaría mucho que todos quiénes entrarais, votárais. (a pesar de que una amiga me dijo: no preguntes, traduce directamente, jaja)

Por supuesto necesito ver que la gente quiere verlas novelas traducidas y saber que mi trabajo servirá de algo.

También habrá otra encuesta pero no será crucial como la primera.

Y hasta aquí los informativos de Chiisa (risas).
A cuidarse mucho.



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