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miércoles, 26 de junio de 2013

Suikoden en Minecraft - Proyectos #2

Saludos a todos y bienvenidos de nuevo al mundo de minecraft.

No es gran cosa lo que hay para ofrecer pero es que no hay más (risas).
El primer proyecto que os pongo aquí lo vi hacía mucho tiempo, poco después de mi primera entrada de proyectos Minecraft, y he estado mirando cada tiempo para ver si pondrían más cosas sobre Suikoden, y la base de Toran sigue igual, con su 10%.
Pero he visto otro proyecto de hace apenas dos semanas.

Antes, os dejo el Link de la entrada proyecto 1 y el Link de la entrada skins


Ciudad de Greenhill de Suikoden II, al 90% completo.




Link proyecto


Y el otro es del Castillo de North Window, también de Suikoden II.
Sí, otra vez. Es otro North Window, de otro autor y al 95% completo. Personalmente me ha gustado más esta versión, por lo menos por las fotos que enseña en comparación al otro.




Link proyecto
Dejo aquí la otra versión de North Window por si queréis comparar.

Por ahora ya está todo. Aquellos que tengáis Minecraft, disfrutarlos. ;)



martes, 18 de junio de 2013

Episodio 20 - Un Encuentro Peligroso

Buenas tardes a todos.

¡Sí! Es el episodio 20.
Sé que he tardado mucho, varias razones dichas ya en abril porque entre X e Y no pude estar mucho por el blog.
Este episodio tenía mayor parte escrito hacía mucho, poco después de terminar el 19 y también se me ha hecho algo denso según qué parte (pero no es motivo del retraso (risas)). He de decir que parte de lo que quería poner aquí, también se va a ver en el siguiente... (lo mismo dije con el 19, al parecer me extiendo más de lo que pienso).

Actualmente ando con el 21 con muchas ganas y espero y deseo no retrasarme ni un poco.

Para los lectores del fic, no sé si se acordarán cuando les pedí que escogieran personajes que acompañarían a Tsuyo. (De hecho fue en el episodio 19 (risas))
Los más votados fueron: Steve, Minami y Shin con 3 votos.
De los que obtuvieron 2, al azar (cosa que echo a suertes con los dados) salieron Carlina y Kruma.
Los demás con 2 votos fueron: Haikun, Aideen, Juana y Fuji, que aprovecharé para ponerlos en otra ronda junto a uno de los que obtuvieron un voto: Ale, Danka, Sora, Amibe y Mathius.

Disfrutar del episodio, queridos lectores. ^^

Nota: Si el botón 'continuar leyendo' no va, clicar en el título de la entradapara verlo todo. (Blogger acabará con mi persona. :_D)


"Poco a poco en medio de la oscuridad de la noche, el paisaje bajo las negras nubes empezaba a mostrarse blanco y lo que todos encontraron al despertarse fueron unas vistas totalmente diferentes del día anterior. Y mientras los más pequeños disfrutaban de la nieve que aún caía acariciando suavemente sus rostros, los demás continuaban con sus quehaceres que se centraban más en el interior del castillo.

Aideen recién salió del castillo para ir a los establos cuando Mathius fue a ella diciéndole:
– Señorita Aideen, qué oportuna. Justo ahora que había llegado Sir Mark William.
– ¿Cómo? ¿Mi primo? –al tiempo que Mathius asentía, ella inclinó el cuerpo a un lado para observar hacia la entrada del muro del castillo y vio que aquello era cierto.
Justo cuando Mark bajó de su caballo, Aideen estaba a su lado muy emocionada:
– ¡Mark, primo! ¡¿Qué tal te va todo?! ¡¡Se te echa de menos!! –con su puño cerrado le dio un buen golpe amistoso en su brazo izquierdo con lo que Mark respondió con la misma moneda:
– ¡¡Ni te imaginas lo que yo os echo de menos a vosotros!! –y con el puño acabó dándole a ella en su brazo derecho con más fuerza de lo debido haciendo que inmediatamente con su mano izquierda cogiera su brazo al tiempo que aguantaba como podía el no gritar.
Se giró repentinamente hacia Mathius, quien estaba observando la escena, mostrando una mueca aún aguantando su brazo con la boca abierta e intentando decir con gritos ahogados:
– ¡¡Uaaaah…!! ¡¡Va-vaya golpetazoooo!! ¡¡QUÉ… DAÑO…!! ¡¡Cómo… se ha p-pasadooo…!! ¡¡Nunca con…trola su fuerzaaa…!!
Mathius entendió que aquello era una manera que tenían ellos de mostrarse afecto pero no le cabía en la cabeza que se mostrase cariño a base de ‘golpes amistosos’.
– ¡Jajaja, no será para tanto, prima! –terminó dándole una fuerte palmada en la espalda que casi le hace caer. – Por cierto ¿dónde está Lord Ryoma? Tengo que verle.
– ¡Animal! ¡¿Qué?! ¿Lord Ryoma? Pues hace días se fue junto a Lady Tsuyo por un importante asunto.
– Oh… Bueno, entonces ¿dónde está ese estratega? Creo que él debería ver esto también, a ver qué nos puede decir no sea que fuera una trampa…
– ¿Uh? ¿De qué habla? –pensó en alto Aideen al tiempo que se ofrecía a acompañar a su primo para dar con Kyohaku.

El motivo principal por el que fue Mark William hasta el Castillo Dragón era una carta que llegó a la Ciudad de Wilnom; una carta para Lord Ryoma de parte de Lord Ishaan Valmiki. A Mark le hacía tan mala espina que aún en ausencia de su Lord, quiso mostrársela al estratega Kyohaku para saber sobre su opinión. Cuando éste tuvo la carta en sus manos y la leyó, sopló mostrando una gran sonrisa.
– ¿Qué hay de gracioso en ella? –preguntó Mark inquieto.
– Tanto los altos cargos de Galyen como de Tyrian han aprovechado siempre algo para ir contra nosotros, tener una excusa para lograr sus planes; lo gracioso es que ahora es nuestro turno.
Tras entregar la carta, Mark volvió a la Ciudad de Wilnom pues debía estar allí cuidando de ella.

Pasaron unos pocos días hasta que finalmente llegaron al castillo Tsuyo, Taiki y Ryoma a quienes se les hizo notificar sobre dicha carta.
– Lord Ishaan pidiendo disculpas por lo que sucedió e hizo… –repasó Ryoma observándola. – Está claro que lo que le interesa es ir allanando el terreno para las elecciones…
– La cuestión es, – comentó Kyohaku. – si habéis conseguido lo que fuisteis a buscar.
– La carta del señor Ragnor para Priscilla, aquí tiene. –Tsuyo fue a dársela viendo cómo el estratega dejó a la vista un rostro victorioso.
– Perfecto. Ésta es una gran oportunidad. Escribiremos a Lady Priscilla no sólo lo que ya comentamos sino también que ‘haremos las paces’ únicamente si acepta y firma para que esta propiedad acabe siendo nuestra.
– Supongo de que se habrá dado cuenta de que eso es chantaje… –dijo Ryoma con un poco de desagrado ya que aquel estilo no iba con él.
– Tampoco es un chantaje que les vaya a doler mucho, especialmente para Lady Priscilla. Ahora si se le dijera algo por haber firmado podrá decir tranquilamente que se vio obligada si querían tener a Lord Ryoma de su lado y así no la inmiscuiremos en nuestros problemas ni será una cómplice.
– Visto así es otra cosa…
– Entonces prosigamos con el plan. Yo mismo escribiré con limón el otro lado de la carta del señor Ragnor. Usted, Lord Ryoma, escriba una carta aparte mencionando en especial el hecho de hacer las paces sólo si Lady Priscilla firma el documento. Es para dárselo en persona cuando se apruebe el acta para que tenga algo físico que poder mostrar si es interrogada por haber firmado.
– Entiendo.
– Pero antes venid vosotros dos, Lord Ryoma y Lady Tsuyo, debéis poner vuestra firma pues el notario de Wilnom está aquí con los papeles preparados.
Firmaron y escribieron las correspondientes cartas.
– Bien ¿ya podemos descansar? –preguntó Taiki sonriendo y con ganas de relajarse.
– Vaya, ya volvisteis. Me alegra veros. –comentó Erkaitz entrando por la puerta a lo que su hermano respondió:
– Sí, hace un rato y aún no he podido ir a relajarme aunque en teoría no he hecho nada…
– Pues ve a descansar a menos que quieras acompañar a Tsuyo con más faena.
– ¡¿Más?!
– Esto es un no parar, hermanito. –y se dirigió al estratega. – ¿Cree que Tsuyo puede marchar ya allí?
– Debería. Mientras esperamos respuesta de Lady Priscilla y finalmente se firmen los documentos, debería aprovechar, sobretodo en esta época de frío, a forjar alianzas.
– ¿Hacer alianza con quién? –le preguntó Tsuyo.
– Hemos pensado que podríais ir a Maral Maru para hablar con Lord Raighne Mackenzie y hacer que se una a nuestra causa. Aunque ahora que Wilnom ‘hará las paces’, se harán las elecciones y quizá no acepte ahora por eso pero podéis pedirle que piense sobre ello para que tras las elecciones volváis a veros y hablar sobre el tema. Como sabrás, necesitamos aliados si queremos luchar contra quien tú ya sabes. Tyrian está con sus asuntos internos pero el rey de Galyen aún está aquí buscando tu runa. Recuerda que tu lucha va con ambos reinos, países, de este continente y aquellos a los que pidas una alianza deben conocer bien tus causas.
Ella asintió.
– Pero ¿por qué ir ahora con el frío que hace? –se quejó Taiki.
– Precisamente porque es temporada de reforzarse y prepararse para cuando llegue el entretiempo y las plantas florezcan. No importa la estación, siempre hay algo que hacer. Lady Tsuyo, en cuanto podáis, marchar con unos pocos que escojáis para que os acompañen. Yo partiré ahora con el notario de Wilnom hacia Helraxe.
– ¡Señor Hikaru! ¡¿Por qué?! Eso es muy temerario… ¿No puede enviar a una paloma mensajera? –a Erkaitz se le veía muy preocupado.
– ¿Y que la paloma se enferme o se desvíe de su destino o le suceda algo con estas temperaturas, nevando y llevando un mensaje tan importante? Ni hablar. Y para enviar a otra persona, ya voy yo, que ya con la idea de ir como representante de Lady Tsuyo, aprovecho y me quedo allí. Si hay buenas noticias con Lady Priscilla, pues misión cumplida, sino, me marcharé. Pero no hay de qué preocuparse, no sólo sé apañármelas para que nadie me vea sino que nadie allí me conoce físicamente. Dudo que me suceda nada pero si así fuera os lo haría saber de un modo u otro.
– Pero ¿y si somos atacados por el enemigo?
– De igual modo que es una imprudencia mandar una paloma mensajera con este tiempo, también lo es mandar tropas. Sólo un loco osaría.
Sin más que añadir más que una sucinta despedida, partió junto al notario. Por otro lado, Tsuyo, sin tan siquiera descansar allí un día, decidió marcharse; sabía que con la nieve aún cogiendo un carruaje, irían más lentos. Dejaron a Ryoma para que se ocupase del castillo.

A los días de su marcha, Ryoma mandó a Aideen hacia Wilnom para hacer saber a todos la noticia de que ‘harían las paces’ y seguramente tras ello se celebrarían las tan esperadas elecciones. Mandó que se quedase allí junto a Mark con unas pautas que debería seguir para la ocasión.

Tsuyo se fue con la compañía de Minami, Steve, Kruma, Carlina, quien insistió tanto en ir con ellos, y Shin, quien intentaba durante todo el recorrido hacer un cercamiento con los demás.
El viaje hacia Maral Maru fue más lento a causa del frío y la nieve pero los chicos intentaban llevarlo bien y con buen humor; a veces, por petición de Carlina, jugaban con la nieve. Aquello parecía más bien una excursión.
Recién pisaron el paso de Ezehldor cuando Kyohaku Nagasaki había pasado Handsels. Debían cruzar por allí para poder alcanzar la ciudad de Maral Maru rodeada del Bosque Profundo de Neiros que ocupaba gran terreno de la parte oeste del continente.

Por otro lado, Kyohaku iba más deprisa que ellos, incluso apremiaba al notario de Wilnom al que se le veía con falta de fuerzas y respirando con rapidez.
No les llevó muchos días más hasta pisar finalmente Helraxe donde el estratega buscó enseguida un sitio donde alojarse y mientras el notario descansaba y tomaba un plato caliente, él observó con atención buscando una persona que pudiera entregar la carta al castillo.
Finalmente dio con un comerciante con su carruaje que venía del sur al que con unos potch aceptó entregar la carta con el aliciente de mencionar, si le preguntaban, que venía de tierras Wilnom donde un buen hombre, sin especificar nombre, le pagó para que le llegase la carta a la alcaldesa.
No le hizo falta ya que al entregar la carta sólo tuvo que hacer saber a quién iba dirigida y sin problema alguno por ver de quién se trataba, pasó a manos de Aurnia y de ella directamente a Priscilla sorprendida por ver que la había escrito su primo, el señor Ragnor. Acudió con paso ligero a sus aposentos donde la leyó con tranquilidad. Hacía tanto, tantísimo tiempo que no sabía de él que estaba expectante por lo que diría en la carta. Pero en ella no contaba gran cosa con detalle y se centró más en preguntar cómo le iba todo a ella, cómo estaba él y cómo se sentía, lo mucho que le gustaría volver a verla lejos de ese mundo en el que ella estaba y en evocar tiempos pasados que pasaron juntos. Le pareció muy curiosa, era algo extraño en él sin querer decir nada en concreto y por alguna razón remarcó los interrogantes de la pregunta que le formulaba tras la despedida de la carta: ¿Recuerdas cómo nos divertíamos con el fuego?
Enseguida supo que la carta escondía un mensaje más y que éste sería importante. Era muy común entre ellos dos cuando eran más chicos escribirse mensajes con limón. Corriendo prendió una vela y acercó la carta a la llama. Tal como supuso, se empezó a mostrar un mensaje al otro lado de la carta llevándose una sorpresa por no ser la letra de su primo.
Firmado por ‘Hikaru no Tsubasa’ mencionaba que era el estratega de Lady Tsuyo y que necesitaban de un permiso físico para que el castillo que Tyrian tenía abandonado fuera oficialmente de ellos mencionando, para su tranquilidad, que esa carta fue posible gracias a Lord Ryoma y al señor Ragnor, quienes les apoyaron en ello. Le dio unas pautas para lo que necesitarían añadiendo dónde estaba hospedado para recibir respuesta y que en persona perfilarían el resto y conversarían más.
Priscilla no conocía a aquel hombre pero aquel apodo le era familiar y tal como indicó en su mensaje, enseguida escribió en un papel para responderle y para quedar en un sitio en concreto para el día siguiente. Quemó la carta de su primo; nadie podía saber de su existencia. Pidió ayuda a Aurnia y a Zinna para poder llevar a cabo aquello sin que nadie sospechase, pues seguía estando observada por el resto de su clase. Ambas, por separado, se acercaron a los sirvientes del castillo, Zinna se encargó de conseguir una capa o manta oscura que alguno de ellos tuviera y Aurnia se encargó de que el hijo de uno de ellos llevase urgentemente el mensaje de Priscilla a Kyohaku pidiéndole máxima discreción y que actuase con naturalidad. El pobre chico no entendía muy bien el porqué de aquello pero fue precisamente el no entender muy bien la situación el que pudiera actuar como siempre, como si nada pasase y como si él no llevase nada importante encima. Tras dejar el mensaje en manos de aquel niño, se fue en busca del notario de Helraxe para comunicarle unas palabras de su alcaldesa.
Estaba atardeciendo cuando Kyohaku vio al niño entrar al hostal y preguntó al dueño por un tal Hikaru. Habiendo recibido y leído el mensaje, ya sólo quedaba esperar a la noche siguiente en el lugar citado.


Pasaron las horas relativamente lentas hasta que por fin los ‘sereno’ anunciaron las nueve de la noche, hora en la que tanto Kyohaku como el notario de Wilnom ya estaban en el punto de reunión; enfrente de una pequeña puerta en un recóndito callejón que nadie solía pisar.
Pronto vieron una luz acercarse a ellos e identificaron a una persona encapuchada cuando estuvo lo suficientemente cerca. Se quedó allí parada sin mencionar nada, sin moverse, simplemente se plantó delante del estratega quien decidió dar el primer paso:
– Al fin llegaste, Tsubasa, amigo mío. ¿Entramos? Hikaru nos está esperando.
No hicieron falta más palabras para que la persona encapuchada entendiera que aquel hombre supo identificar que ella era Lady Priscilla, que dijo aquello señal de que no quería hablar en un sitio donde podían ser escuchados y que usó esos nombres para decirle: “Soy Hikaru no Tsubasa.”
– Sí, perdón por el retraso. Entremos.
Picó a la puerta que tenían allí mismo y a los segundos les abrió un hombre de ropas similares a las que tenía el notario de Wilnom. Los tres entraron dando con un cuarto no muy grande con alguna que otra cómoda y una mesa cuadrada en medio rodeada de cuatro sillas. La única ventana que tenía era de ventilación. Cuando el hombre cerró la puerta, Priscilla se quitó la capucha y miró fijamente al estratega:
– Suerte que le he entendido con lo que me ha dicho pero podría haberse dirigido a mí por mi nombre sin problema.
– Quizá no hubiera pasado nada, pero toda precaución es poca, Lady Priscilla. Y aún me alegro de que haya sido usted quien haya venido. En el peor de los casos alguien podría haber sabido de esta reunión y darnos problemas.
Priscilla agachó la cabeza frunciendo el ceño pensando en cuan inocente podía seguir siendo.
– Bueno, –mencionó volviendo la mirada a ‘Hikaru’. – he procurado que nadie sepa nada ni que nadie me siga. Espero que todo esté bien. –hizo una pausa. – A propósito, este hombre de aquí es el notario de Helraxe. Tomad asiento todos, por favor.
– Ante todo, le estoy muy agradecido por responderme y aceptar a ayudarnos pese a lo peligroso que puede ser. –dijo al tiempo que se sentaba.
– No es nada… Pero antes de hacer los trámites quisiera preguntaros unas cosas, señor Hikaru. ¿Cómo habéis logrado que mi primo Ragnor os ayudase en esto? Es muy reacio a colaborar en nada que tenga que ver con el campo de la política.
Kyohaku miró fijamente a los notarios y expresó:
– Antes de decir nada, agradecería que ellos dos marchasen a otro cuarto donde no nos pudieran escuchar. Entended, sólo estáis aquí para unos documentos. El resto no os incumbe ni os conviene saberlo por muchas razones. Cuando os necesitemos os llamaremos.
Priscilla lo observó; era realmente precavido. Con un gesto que hizo ella con la cabeza dando permiso a aquello, ambos notarios salieron de aquel cuarto. Kyohaku estuvo escuchando con atención para identificar que no se quedasen simplemente en el cuarto contiguo pudiendo oír y no decidió responder a la alcaldesa hasta que escuchó una puerta más lejana, señal que ambos no estaban cerca.
– Fue por Lady Tsuyo, aparte de ser la líder del ejército en el que ahora soy estratega, simplemente bastó que vuestro primo supiera quién era ella y quién fue su padre. Presumo que usted debe conocer la historia.
– Así es… –desvió su mirada algo melancólica. – Recuerdo el día que vi a Tsuyo en Helraxe… No caí en la cuenta que era hija de Jerath hasta que le nombró… Desconozco si ella sabe la historia pero yo no quise decirle nada aunque me gustaría saber qué piensa…
– Esperemos que tenga la oportunidad de verla en persona y preguntárselo usted misma.
Ella asintió y cogió una bocanada de aire para coger fuerzas:
– Pero decidme… ¿cómo puede alguien como ella llegar a ser líder? Es una chiquilla a la que debo doblarle la edad… ¿No es mucha responsabilidad? Usted como estratega ¿qué es lo que ve?
– Veo sus ojos, el espejo del alma, y alberga mucha fuerza interior y luz capaz de dar esperanza y vamos a pasar unos tiempos en los que la gente necesitará mucha de esa luz más que simplemente guerreros o líderes curtidos en estos campos. Es joven, sí, pero suelen ser los más jóvenes quienes aún no han perdido ese brillo en los ojos. Además, y muy importante también, vive en la concepción de que se pueden lograr grandes hazañas trabajando todos juntos, es muy consciente de lo que ocurre a su alrededor, se informa, ve más allá de su individualidad e intereses personales, está atenta a la gente a su alrededor, comparte todo con ellos y no ve diferencias ni barreras con los demás. Y pese a tener la edad que tiene, sabe cuánto cuesta ganarse las cosas y ha visto lo que se cuece, por ello lucha, para evitar un mal mayor y ayudar a la gente de este continente.
– Perdone lo que voy a decir, no es nada en contra de ella, pero ¿no es algo hipócrita el hecho de querer un mundo mejor precisamente luchando con la posibilidad de que en el proceso se hiera a los demás incluso lleguéis a matarlos por entrar en guerra? Sé que es difícil la situación pero mucho de lo que sucede ahora y del sufrimiento habido se podría haber ahorrado si no se hubiera ‘creado’ El Grupo con gente dispuesta a luchar.
El tono de voz del estratega se tornó más grave y fuerte:
– ¿Quiere que hablemos de hipocresía, Lady Priscilla? El término de política surgió como necesidad de gestionar, desde un punto de vista ético y moral, las primeras comunidades organizadas. El objetivo único era el del crecimiento hacia un estado de bienestar donde todos los ciudadanos de esa comunidad se beneficiaban a nivel cultural, económico y social. Y como sabrá, la figura del político recae sobre una o varias personas que previamente han sido escogidas por el pueblo para representarlo a la hora de ejercer la política pero sepa que a su vez se consideraba un arte filosófico pues requería de un tacto especial, de un razonamiento plenamente consciente y de una actitud entregada hacia el bien de los demás; y cuando se debían tomar decisiones, solían reunirse, ciudadanos incluidos, en una plaza para hablar y estudiar las situaciones. Como comprenderá todo lo que conlleva la política fue ideada inicialmente para el enriquecimiento de la gente y no de la persona que desempeña esa función. Ahora observe la política que llevan muchos ahora; observe a su alrededor. Y no hablo por usted ni os meto a todos en el mismo saco pero ¿acaso no es algo hipócrita el hecho de ejercer como político y obrar contrariamente a lo que se espera; engañando al pueblo para ser escogidos en votaciones, incumpliendo lo que prometisteis anteriormente, y lo que es peor que muchos cometen, ejercer como tal para conseguir poder, beneficios propios sin importarle nada lo que le pase al ciudadano al que sin pudor alguno son capaces de explotar? Eso que usted dice que se podría haber ahorrado, podría haber sido así si aquellos que deben llevar el país a buen rumbo creando un estado de bienestar y armonía, hubieran obrado correctamente, ¿no cree? Intentáis crear un mundo mejor, “algunos”, pero aun indirectamente también os mancháis las manos de sangre.
Calló creando un silencio muy incómodo para Priscilla que no sabía qué responder. Kyohaku continuó:
– ¿De verdad esperáis todos que obrando tal como hacéis últimamente vuestra gente no se levante? El político debería tener como requisito principal una gran empatía y vocación hacia los demás cosa que a la gran mayoría aquí le falta. ¿Cuándo fue la última vez que tratasteis temas del estado consultando y hablándolo con el pueblo, preocupándoos realmente por éste? Aunque Lord Ryoma es totalmente diferente y queda bien claro cuando conoces la Ciudad de Wilnom y a su gente. En ese aspecto se asemeja bastante a Lady Tsuyo. Pero fijaos por donde que Lord Ryoma es quien debe estar en el punto de mira de muchos por su política. –hizo una pequeña pausa para carraspear y prosiguió. – En cuanto a vuestro punto de vista lo comprendo. Realmente es discutible el tema de crear un mundo mejor si en el proceso se va a derramar sangre. Pero sepa que Lady Tsuyo es de las que si puede soluciona antes un problema con la palabra. Así que sedme sincera y realista, por favor. ¿Cree que todo este problema con Galyen y Tyrian se podría solucionar mediante la palabra? ¿Nos harán caso, nos escucharán? ¿Se haría todo pacíficamente?
Priscilla de nuevo se quedó sin soltar palabra diciendo todo con los gestos de su cara; agachando la cabeza al tiempo que hacía una mueca y fruncía el ceño pensando que el estratega tenía razón. Conociendo a los de su clase, aquello sería imposible. Kyohaku supo interpretarla:
– ¿Ve? Entonces ¿qué debemos hacer los demás? ¿Estar sin hacer nada y esperar que las cosas se solucionen solas? Confío mucho en gente como usted y Lord Ryoma porque sé que podríais dar mucho por el país, pero estando en medio de un mar rodeado de tiburones es difícil. Entonces es cuando te cuestionas, si el poder político que es el que debe encargarse de que todo marche bien en un estado, no funciona como es debido y te ves mermado de hacer algo ¿qué será de uno mismo y del resto de la gente? Nosotros podemos intentar usar siempre el habla pero si nos mandan tropas nos defenderemos.
– Me gustaría entenderos pero me es difícil… Sé que vuestro camino será muy duro, y como favor a Tsuyo mandé a mis protectoras, Aurnia y Zinna, para que hicieran correr la voz de que ella era hija de Jerath. Pero vosotros queréis de un mundo mejor, nosotros también… Bueno, creo que la mayoría aquí lo quiere. ¿Por qué tener que pasar por momentos más duros de los que ya estamos?
– Me encantaría poder estar de su lado, Lady Priscilla. No descarto en absoluto poder hacer bien las cosas desde dentro y sin que haya ninguna batalla; de hecho con mucho gusto le aconsejaría unas pautas que poder hacer pero me niego con el riesgo de que pueda pasarle algo. –ella se alertó. – Sólo hay que echar un vistazo atrás en la historia de Tyrian. Varios de vuestra clase, como el padre de Lord Ryoma y el vuestro, murieron por ‘causas desconocidas’ y eran personas que querían un rumbo mejor para el país, con ese punto de vista ético y moral del que os he hablado. Si usted empezase a destacar, a sobresalir por sus acciones en política, podría tener no sólo detractores sino que pudieran aprovechar para tacharle del mapa para siempre. Pero usted no es beocia y lo sabe muy bien ¿por qué sino no ha echado aún del país al rey de Galyen? Aunque ese caso tiene que ver con el reino vecino, en su entorno también sucede. Pero aún hay más ¿cómo va a parar a Borja? Es rey, no hará caso de nadie y quiere a toda costa la runa que lleva Lady Tsuyo. Aunque no quisiera, ha de admitir que estamos todos metidos ya en una batalla y como verá obvio, no pienso entregarle a ese hombre a mi líder si con ello se terminase toda esta historia, menos aún si con ello adquirirá esa runa. ¿No ha pensado quizá que si no luchamos podría esto acabar mucho peor? Soy consciente de que habrá sufrimiento y cargo con ello pero no será nada comparado con lo que sucedería si abandonásemos. Creedme, llevo muchos años en el continente estudiándolo y ya no hablo solamente de Borja o los políticos de Tyrian, pero eso me llevaría explicarlo toda la noche y no tenemos tiempo. ¿Empezamos?
Priscilla le mostró una sonrisa por cortesía y llamó a los notarios, ordenando al de Helraxe que hiciera el papeleo.
– Se nota que sois aquel estratega que hizo ganar la guerra civil de Tyrian a uno de los bandos veintitrés años atrás.
– ¿Se acuerda de aquello?
– No, que va… Cuando estalló la guerra hace veintiséis años, tan sólo tenía cuatro años y con tal de mantenerme fuera del peligro, nunca me dejaban salir y evitaban hablar de la guerra delante de mí. Pero al leer vuestra carta y ver el nombre, me resultaba familiar y he podido recordar que por aquel entonces al finalizar la guerra, mencionaron su nombre varias veces por aquella victoria. Imagino que debisteis ser una gran sorpresa pero realmente no sé nada.

No se dijeron nada más que no tuviera que ver con los trámites.
Una vez terminaron, Kyohaku volvió a pedir que los notarios fueran a otro cuarto y le dio la carta del Lord de Wilnom a la alcaldesa:
– Tenga, la carta de Lord Ryoma en la que se menciona que él hará las paces únicamente si se han firmado los documentos para hacer de ese castillo, llamado ahora Castillo Dragón, propiedad de Lady Tsuyo. Así nadie la tendrá como aliada nuestra. –ella se la guardó y se levantó.
– Con la respuesta de Lord Ryoma es muy probable conociendo los intereses de los demás que acepten y se celebren las elecciones. Aunque deberemos consultar varios asuntos. Las elecciones generales debieron haberse hecho hace tiempo pero acabaron retrasándose con la llegada de los galyenenses y ya llegan las elecciones locales por lo que se verá qué hacer. Supongo que si no hay problema alguno también se pedirá a Lord Ryoma asistir aquí a la capital o visitarle nosotros a su ciudad. Ya veremos. Es algo que debemos tratar en breve.
– Está bien. Ahora tenga mucho cuidado Lady Priscilla de no hacer ningún movimiento en falso. Usted debe vivir y salir elegida en las elecciones. Nos será de mucha más ayuda en ese puesto.
– Va a ser difícil incluso para salir elegida en esta localidad. Ni siquiera sabría qué decir al pueblo para ganarme su confianza. Últimamente muchos desconfían más por la situación actual…
– Es tan sencillo como seguir la corriente al resto; no nade en contra. Es importante saber qué es lo que quiere la gente, pero más trascendental aún no mostrar oposición hacia los intereses de los demás partidos por lo que ya le he dicho; está en una situación de sobrevivir en este mar de tiburones y si con ello usted debiera ir en nuestra contra, hágalo. Suficiente fue que por su buena fe todos aquí desconfíen de usted y eso no le ayuda en nada.
Priscilla miró hacia el suelo pensativa. Había tantas cosas que debería hacer sin estar de acuerdo con ello…
– De acuerdo. Muchas gracias señor Hikaru.
Se dirigió hacia la puerta para salir. Se detuvo para ponerse la capucha pero no hizo nada, se quedó inmóvil unos largos segundos.
– ¿Sucede algo, Lady Priscilla?
Se dio la vuelta con una mirada que albergaba un poco de esperanza.
– Usted menciona que ando en un mar rodeada de tiburones con lo que me impide hacer lo que yo quisiera. ¿Y si consiguiéramos que muchos de los tiburones se fueran, tendría más vía libre?
Aquello escamó sobremanera al estratega.
– Explíquese, por favor.
– No se apure, no es nada relacionado con asesinatos. A mí nunca se me ocurrirían ese tipo de cosas. Pero me ha venido una idea totalmente legal y pacífica que podría servir. Permítame que se lo cuente pues necesitaré de su ayuda.
– Adelante.

Llegó la madrugada cuando Priscilla terminó de contarle aquello a Kyohaku y volvió al castillo sin ser vista al tiempo que el estratega se preparaba para volver.
Cuando la alcaldesa tuvo tiempo de reposar reunió a los de su clase allí presentes mostrando y comentando sobre la carta de Lord Ryoma y sobre lo que tuvo que hacer.
– ¡¿Os ha obligado a firmar dicho documento para que Tyrian pueda celebrar las elecciones?! ¡¡Háyase visto!! –bramaba uno de los suyos, un hombre algo ya mayor.
– No me ha obligado, –decía Priscilla– pero he aceptado firmar porque he imaginado que es algo que todos aceptaríamos pues no debemos retrasarlas más.
– ¡No se trata de eso! ¡Os ha chantajeado! ¡¿Cómo osa?! ¡¿Quién se cree qué es él aquí?!
– Es el alcalde de la Ciudad de Wilnom y aunque queramos echarle fuera por lo que hizo, no hay nadie que se haga cargo de la ciudad y su gente está contenta con él. Y las tierras donde se halla el castillo realmente le pertenecen más a él. Está en su derecho. De cualquier modo sólo ha pedido que esas tierras tengan dueño.
– ¡¿Sólo?! ¡El dueño es una delincuente de Galyen junto a los suyos y ahora tienen un motivo más para aferrarse al lugar!
– ¿Entonces hubierais preferido que no firmase y nos quedásemos sin Lord Ryoma y con ello las elecciones? Creo que el tema de los delincuentes puede solucionarse de otro modo y en otro momento si antes priorizamos otros asuntos. El caso es que ahora contamos con Lord Ryoma y eso es muy positivo para todos nosotros.
Todos guardaron silencio y aunque no les gustase nada lo sucedido era un hecho que necesitaban a Tyrian unida para sus proyectos.
– ¡Su Majestad! ¡No debería…!
Irrumpieron de repente en la sala de reunión sobresaltando e incomodando a todos. Se quedaron observando cómo Borja paseaba por allí caminando pegado a las mesas mirando por encima cualquier pergamino que hubiera.
– ¡Perdone, pero estamos en medio de una reunión en la que no ha sido invitado! ¡No debería estar aquí y no puede entrar así como ha hecho! –le llamó la atención el mismo hombre mayor, compañero de Priscilla.
Borja se paró unos segundos antes de dirigirle la mirada y responder:
– Vosotros seguir excluyéndome… No me gusta repetirme pero parecéis olvidar la razón por la que estoy aquí. –a paso lento se aproximó a Priscilla. – Escuché la conversación ahí fuera y opino que yo sí debería acudir a este tipo de… veladas. –se detuvo esperando por si alguien querría decir algo al respecto. – ¿No decís nada? Estupendo, entonces seguiré. En realidad lo que ha hecho vuestra alcaldesa no es ningún problema, después de todo son sólo unos papeles que a mí no me impiden ir a atacarles.
– ¿Cómo dice? En ningún momento hemos hablado de poder atacar el castillo. ¿Por qué saca ese tema?
– Oh, es cierto… Hay un detalle que desconocéis que podríais saber todos si yo hubiera estado presente en todas vuestras reuniones. –volvió a detenerse unos segundos para gozar del silencio que había formado teniendo a todos expectantes por lo que diría a continuación. – No hace mucho envié parte de mi ejército hacia allí.
No bastó nada más para convertir la sala en un auténtico gallinero, siendo Priscilla la primera en precipitarse:
– ¡¿Cómo os habéis atrevido a hacer tal cosa?!
– ¿Qué ocurre? ¿Acaso no os gusta la idea porque en el fondo apoyáis a esos delincuentes?
Priscilla se preocupó por todos ellos y su cabeza se había llenado de muchas cosas, pero recordó las palabras de Kyohaku y supo ser hábil.
– Su Majestad, no es prudente ir a batallar en esta época del año. ¿Sabe lo que puede acarrear? El frío también es un enemigo tanto para la gente como para los campos.
– Hmm, ya he sido informado de eso… Pero ellos están muy bien preparados y no son unos cualesquiera… Por lo menos yo he decidido hacer algo y movilizarme.
– ¡Cuánta desfachatez! –gritó otro de una edad cercana a Priscilla. – ¡No le mantenemos a usted y a todo ejército que ha arrastrado hasta aquí para que haga lo que le venga en gana sin ni siquiera consultárnoslo! ¡Usted es sólo un invitado!
Los ojos de Borja se abrieron de par en par llenos de rabia y se dirigió veloz, a paso ligero, hasta aquel hombre alzando ambos puños y golpeando con mucha fuerza la mesa haciendo que los pequeños objetos saltaran. A su vez, el hombre retrocedió con la silla asustado y en la sala volvió a reinar el silencio.
– ¡Soy el rey de Galyen y no he venido aquí como viaje de ocio, ¿lo entiendes?! ¡¿LO ENTIENDES?! –resopló acercando su cara a la de aquel hombre quien intentaba apartar la mirada. Acto seguido suspiró, parecía más calmado, y alejándose poco a poco de la mesa arrancó a reír como si le hubiera dado un ataque. Paró de golpe poniéndose la mano en su rostro mientras el resto se miraba unos a los otros buscando algún tipo de apoyo que les ayudase saber qué decir.
– Mirad, – Borja recuperó la compostura. – yo quiero a toda costa capturar a los delincuentes y Tyrian anda en otros asuntos. Lo entiendo. Por eso veo bien actuar por mí mismo. Sé que decidisteis ayudarme pero he estado al corriente de vuestra situación y puedo deducir que militarmente no hagáis mucho porque cuesta su dinero y mucho habéis andado gastando para hacer esos comicios. Decís que eso no debe retrasarse más, adelante, haced lo que tengáis que hacer que yo también haré lo que tengo que hacer. Lo mío suficiente se ha retrasado también. Además creo que os irá bien tenerme activo con vosotros ya que así poco os deberéis preocupar por esos indigentes. – sin amago siquiera de despedirse se dirigió hacia la puerta para salir mientras comentaba. – Y si yo soy una carga para vosotros por cuestión de dinero, olvidaos de eso. No quiero que por cortesía se nos pague todo, así que ahorrároslo. Ya puedo mantener a los míos con lo que tengo y prefiero que vosotros tengáis algo de dinero por si en un futuro hiciera falta, que espero que no, pero uno de los vuestros ya está en vuestra contra.
Marchó de la sala sin esperar respuesta alguna al tiempo que su consejero le seguía apurado a todos lados.
– Oish, de verdad… Qué paciencia tengo que tener…

Dentro no cesaron de cuestionar la aptitud de Borja, discutiendo si deberían hacer algo al respecto o no, saliendo así el tema de que Harmonia estaba con él y quizá sería prudente colaborar todos juntos aunque varios se inquietaron con la idea de que el ejército que envió Borja pudiera molestar, o peor aún, dañar a Lord Ryoma y que todos sus planes se vinieran abajo.
– A Su Majestad solamente le interesa esos canallas de Galyen. –añadió Ishaan que en todo el rato se había mantenido callado. – Dudo que en sus órdenes se haya dicho que ataquen al Lord de Wilnom o a la misma ciudad. Y si Lord Ryoma se encontrase en medio de la batalla, quiero creer que será lo suficientemente despierto como para no entrometerse y alejarse de los rebeldes. Aunque no le guste nuestro modo de gobernar, está más seguro con nosotros que con ellos.
Los demás siguieron conversando al mismo tiempo que Ishaan se dirigió hacia Priscilla quien se había quedado inmóvil y pensativa mirando hacia la puerta de la sala.
– Lady Priscilla, perdone. Quise preguntarle antes sobre el asunto pero no he podido por esta interrupción. – ella le puso atención. – Me decía… ¿Por qué fuisteis sola a firmar tal documento?
– No hay un porqué, Lord Ishaan. Soy la alcaldesa de Helraxe y de Tyrian entera y Lord Ryoma mencionó que sólo me necesitaba a mí. Así que no vi problema en acudir sola. No pretenderás obligarme a estar acompañada. Eso puedo hacerlo sola tranquilamente.
– No, realmente no lo pretendo. –volteó la cabeza cavilando y volvió a mirar a la alcaldesa. – ¿Cree que podría mostrarme esos documentos para echarles un vistazo?
– Echarles un vistazo… Está bien. Seguidme.


A media mañana, dos días atrás, Tsuyo y los demás llegaron al fin a Maral Maru. Una ciudad tremendamente grande con una construcción totalmente distinta del resto del país; tenía otro aire, otra ambientación. Una ciudad en medio del principio del bosque profundo de Neiros apartada del resto de Tyrian y que te daba la sensación de haber pasado una frontera hacia otro lugar. Tsuyo con gran sorpresa y maravillada soltó al aire sin esperar respuesta preguntando a qué se debía este cambio tan radical respecto al resto de ciudades y pueblos y Minami comentó por encima que antaño, muchos años antes incluso de que ella naciera, el aspecto de Maral Maru era similar al resto de Tyrian pero al comienzo de la democracia el alcalde de dicha ciudad, amante de lugares de oriente, quiso reformarla basándose en algunas urbes de oriente muy caracterizadas por sus tejados.
Pronto dejaron de hablar sobre la ciudad al ver pasar por allí para salir de ella a la alcaldesa de Scheraest, Orla Kallie con varios de los suyos. Les llamó un poco la atención pero no dijeron nada hasta ver cómo se alejaba de allí. Pasaron a pocos metros de ellos pero nadie pareció verles.
– ¿Qué haría Lady Orla Kallie aquí? –Tsuyo pensó en la posibilidad que se tratase algo relacionado con el hecho de que Lord Ryoma estaba dispuesto a celebrar las elecciones, pero realmente era muy pronto como para que la noticia se hubiera expandido a toda Tyrian.
– Sin duda debe ser por algún asunto político con Lord Raighne Mackenzie… –mencionó Steve inquieto. – Ojalá supiéramos la razón de su visita aquí.
– ¿Y de qué te sirve saberlo? –Shin se le acercó poniendo interés en ello.
– Nos serviría a todos nosotros por nuestra seguridad depende del tema de su reunión. Esperemos que sea algo totalmente ajeno a nosotros y no nos vayamos a ver salpicados.
– Bah, vayamos a ver al Lord de esta ciudad y larguémonos. –Kruma empezó a caminar y sin decir nada más todos prosiguieron con lo que fueron a hacer allí.
Se plantaron delante de un gran edificio que parecía más un palacio. Las puertas estaban abiertas pero los dos guardias les detuvieron el paso.
– ¿Quiénes sois y a qué venís? –interpeló uno de ellos.
– Soy Tsuyo, líder del Ejército del Fénix del Castillo Dragón y he venido para hablar con Lord Raighne Mackenzie.
Ambos guardias se quedaron parados, se miraron un momento y volvieron a dirigirse a Tsuyo:
– Usted no tiene aún autorización para entrar aquí pero enseguida notificamos a nuestro Lord de vuestra llegada.
Uno de ellos fue corriendo al interior haciéndoles esperar unos minutos hasta que finalmente volvió.
– Disculpad pero ahora mismo no está para atenderos y no sabe cuándo podrá. Si os quedáis por la ciudad podríais intentarlo otro día.
Se volvieron con algo de desilusión.
– Menudo rollo… ¿y ahora qué? –protestó Kruma.
– Si no son muchos los días los que vamos a estar aquí, podríamos pasarlos en una posada. –decía Minami llevando a Carlina dormida en brazos. – Nos iría bien descansar un poco del viaje; hay que reconocer que con el frío ha sido duro especialmente de noche.
Todos vieron bien aquella propuesta y decidieron alojarse en una posada hasta esperar que Tsuyo lograse hablar con Raighne Mackenzie aunque ello implicase pasar allí más días.


Entretanto el Castillo Dragón continuaba con su día a día reformándolo y ampliándolo. Erkaitz estaba en un cuarto haciendo las cuentas; se le daban bien pero era algo agotador. Ryoma se encontraba en esos momentos en el mismo cuarto al lado de la ventana observando a su compañero y rumiando en un detalle que le escamaba fue a él:
– Perdona, Erkaitz, quisiera preguntarte algo. –él puso atención sin abandonar su faena. – ¿Con qué dinero habéis logrado llegar tan lejos? Se me hace difícil que unos fugitivos viniendo aquí sin nada tengan el dinero suficiente para comprar cualquier cosa que necesitéis en grandes cantidades.
– Bueno… Los que hemos tenido algo de dinero hemos ido colaborando pero la inversión inicial y que nos está ayudando mucho es del señor Hikaru. Y no es precisamente poco. Sin embargo aunque él asegura seguir teniendo quiere que este castillo sea autosuficiente creando sus propias cosas, cultivando su propia comida, para comprar lo menos posible. Y si es posible en un futuro si esto llegase más lejos y tuviéramos suficientes recursos, poder comercializar para ganar algo de dinero también. –hizo una pausa y miró a los ojos de Ryoma. – A veces pienso que el señor Hikaru sabía desde hace mucho tiempo que esto iba a pasar tarde o temprano.
– Eso parece… Es del tipo de persona que siempre mira hacia el futuro interpretando lo que va a pasar estudiando los movimientos de la gente. Debe estar donde está precisamente por eso.
Al poco, Erkaitz se disponía a recoger el pupitre cuando escucharon desde fuera varios gritos, unos de desconcierto, otros de aviso, otros de terror.
– ¡¿Qué está pasando?!
Ambos se asomaron a la ventana observando cómo algunas personas corrían para refugiarse al castillo y cómo otras con algo de temor y asombro señalaban al cielo. Enseguida dirigieron su mirada hacia arriba viendo sobrevolar el castillo un jinete de armadura plateada, cuyo casco tenía forma de dragón, a lomos de un gran dragón rojo que escupía fuego al aire como señal de advertencia. Todos quedaron estupefactos.
– ¿Qu-Quién es? –preguntaba Erkaitz nervioso mientras Ryoma sin quitarle ojo de encima intentaba averiguar si era amigo o enemigo.
El jinete no tardó en fijarse en ellos dos. Detuvo en el aire a su dragón al que situó de cara hacia el cuarto de ellos. El animal hizo un pequeño gesto con las alas alertando a Ryoma de que iba a embestir hacia ellos y salió disparado dando el tiempo justo para que él reaccionase:
– ¡Cuidado!
Ryoma cogió a Erkaitz y se impulsó hacia el otro lado del cuarto cayendo finalmente al suelo por el impacto del dragón destrozando la pared causando gran humareda y echando a perder gran parte de lo que había en la habitación.
Erkaitz tosía y movía la mano de un lado a otro intentando apartar el polvo y arena acumulados en el ambiente.
– ¿Es un enemigo? –preguntó alarmado. – ¿No se supone tal como dijo el señor Hikaru que en esta época del año que alguien atacase sería una locura?
Ryoma que se hallaba de pie frente a la silueta del jinete dragón sin mover un músculo cruzando sus miradas, comentó:
– Sí, pero éste no es un loco cualquiera."



lunes, 10 de junio de 2013

Torneo de Runas - SRM ¡Resultado Final!

Muy buenas a todos.

Para aquellos que no han seguido, o no siguen cada día el torneo o ¡que aún no hayan visto el resultado!
Os comunico a todos que la Runa ganadora y que representa actualmente Suikoden Revival Movement, es la de Rafael, la del círculo con el árbol verde. Ahora mismo la tienen como avatar.


Os dejo el enlace de la foto de Facebook de la página.

Mis felicitaciones a Rafael. :3
Es la runa que voté aunque no la que quería que ganase desde un principio porque veía mejor otra. De todas formas muchas de las que se crearon eran bonitas y curiosamente varias han tenido relación con los árboles, recordándome a la brizna (sólo que ya crecida con el tiempo (risas)).
No ha estado nada mal este evento.

A los lectores, de las ocho principales para el torneo ¿qué Runa os habría gustado que ganase? =O



martes, 4 de junio de 2013

Torneo de Runas - SRM: Tercer y Último Round

*Suenan los tambores*

¡Buenas tardes a todos!

Al fin, el último Round ¡la final! El combate que decidirá cual de las dos runas finalistas será la representante de Suikoden Revival Movement ya está aquí.

No he podido ponerlo ayer básicamente porque empezó por la noche (por lo menos aquí (risas)).

Pero bueno, aquí os dejo la final que consta de la Runa de Arijan (2A) y la de Rafael (2B), que al final remontó a la otra en el último momento.



·Final Round
Arijan VS Rafael

Tenéis tiempo hasta Viernes 7 de Junio a las 8pm. ;)

¿Quién ganará? Yo voté por la de Rafael. ¿A cual votas tú? :3



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